Un árbol entero en un frasco
Casi todas las frutas del perfume huelen a fruta. El higo no: huele a árbol. Huele a la hoja áspera que se calienta al sol, a la savia blanca que mana cuando se corta una rama, a la madera seca y a la pulpa dulce y casi lechosa del fruto maduro. Por eso en perfumería se habla de la higuera más que del higo: es una nota de varias caras, verde y cremosa a la vez, que imita tanto el fruto como la hoja.
Y detrás de ese olor hay una de las historias más antiguas de la humanidad.
El primer cultivo de la historia
En 2006, un equipo de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Bar-Ilan (Ofer Bar-Yosef, Mordechai Kislev y Anat Hartmann) publicó en la revista Science un hallazgo asombroso: en Gilgal I, un poblado del bajo valle del Jordán, a unos trece kilómetros al norte de la antigua Jericó, aparecieron nueve higos carbonizados y 313 pequeñas drupas de higo de hace unos11.400 años. Eso los convierte en el cultivo domesticado más antiguo que se conoce, unos mil años anterior al trigo, la cebada y las legumbres de la región.
La clave estaba en la propia planta. Aquellos higos eranpartenocárpicos: maduran sin polinización, se vuelven blandos y dulces y no caen del árbol. Pero como no dan semillas, solo pueden reproducirse si alguien planta un esqueje. Es decir: alguien tuvo que cuidarlos a propósito. Para Bar-Yosef, era el paso de aprovechar la naturaleza a cambiarla.
La avispa que vive dentro del fruto
El higo guarda un secreto botánico: no es realmente un fruto, sino una infrutescencia, un conjunto de frutos. Lo que comemos es una estructura cerrada (el sicono) cuyas flores están escondidas por dentro, donde nadie las ve. Para polinizar algunas variedades hace falta una avispa diminuta, Blastophaga psenes, que vive dentro de las higueras silvestres, los caprifigos.
La historia más famosa de esa dependencia ocurrió en California: los árboles del tipo Esmirna no daban fruto, y durante años nadie supo por qué. Hasta que se comprendió que necesitaban la avispa de Asia Menor. No hubo cosecha hasta 1900, tras introducir el insecto. Hoy, en las plantaciones de la variedad Calimyrna, se cuelgan cada junio bolsas de papel con caprifigos de las ramas, para que las avispas hagan su trabajo.
Higos, brevas y el árbol de Roma
La palabra breva designa el primer fruto de la temporada: aparece al principio del verano sobre la madera del año anterior, y es más grande y menos dulce. Algunas higueras dan una segunda cosecha, a finales del verano: los higos propiamente dichos, más pequeños, redondos y muy dulces.
El árbol ha cargado de símbolos las culturas del Mediterráneo. En la Biblia, la higuera aparece como el primer árbol del Edén, y Adán y Eva se cubrieron con sus hojas. Los faraones colocaban higos secos en sus tumbas, y se cuenta que los atletas de los primeros Juegos Olímpicos se coronaban con sus hojas. En Roma, la leyenda decía que la cuna de Rómulo y Remo quedó junto a una higuera silvestre, la Ficus Ruminalis, a los pies del Palatino: un árbol consagrado a Rumina, la diosa que protegía la lactancia, y cuyo nombre los romanos relacionaban conruma, «el pecho». El árbol era además un presagio: si se marchitaba, era mala señal para Roma.
Plinio el Viejo, en el siglo I, ya enumeró 29 variedades de higos. Y la palabra latina ficus dio origen al españolhigo.
Lechosa, verde y soleada: la química de la higuera
La hoja de higuera huele a verde amargo y a tierra seca, como si el sol la hubiera quemado. La savia, blanca y lechosa, tiene una nota láctea: en la antigüedad se usaban ramas y hojas de higuera para cuajar la leche, algo que ya recogen Homero y Ateneo. Los perfumistas imitan esa lactonicidad con lactonas, y por eso hay coco en los perfumes de higo: no para dar un aire tropical, sino para evocar la savia.
En el laboratorio, la nota de hoja de higuera se arma conestemona (una molécula verde y mentolada),gamma-octalactona (cremosa, con un matiz de coco), cumarina para dar profundidad empolvada, y un fondo amaderado. La propia hoja natural contiene furocumarinas como el psoraleno, las mismas que explican que su uso en perfumería esté regulado por razones de seguridad. El absoluto natural de hoja de higuera se obtiene por extracción con disolventes; la mayor parte de las notas de higo que se huelen hoy son, sin embargo, reconstrucciones.
Cómo la usan los perfumistas
La higuera ocupa el corazón de la composición, y su chispa verde puede asomar en la salida. Va de maravilla con el cedro y la madera blanca, con el coco y la leche de almendra, con el sándalo y el benjuí, y con el galbano, que le añade un verde ácido. También con los cítricos mediterráneos: un fondo de cipreses y limones le da el aire de un jardín al sol.
Los grandes perfumes de higo
Premier Figuier (L’Artisan Parfumeur, 1994), deOlivia Giacobetti, se considera el primer perfume moderno dedicado a la higuera, con cedro, higo y hojas de higuera.
Philosykos (Diptyque, 1996), también deOlivia Giacobetti, es el gran clásico: una oda a los higuerales de Grecia, con hoja, savia y madera de higuera, y cedro blanco. Abre con un verde tenso y ácido, la hoja, y deja que la dulzura del higo sea contenida. Una reseña lo describe como «la referencia» entre los perfumes de higo.
Un Jardin en Méditerranée (Hermès, 2003), deJean-Claude Ellena, evoca un jardín secreto de Túnez: bergamota, limón y naranja en la salida, azahar y adelfa blanca en el corazón, y en el fondo hoja de higuera, ciprés, enebro, almizcle, cedro rojo y pistacho. Es un higo fresco y verde, casi vegetal.
La higuera de Cáncer y los dos rostros de Géminis
Una aclaración honesta: la higuera no tiene una asignación planetaria clara en los herbarios clásicos. En el pasaje de frutas de Culpeper, por ejemplo, no se le atribuye ningún planeta. La conexión que sigue no viene de una doctrina antigua, sino del simbolismo.
Y apunta a Cáncer (21 de junio – 22 de julio), el signo de la Luna, la madre y la leche. Lo que más define a la higuera es su savia blanca, y la tradición romana la unió a la lactancia con la Ficus Ruminalis, el árbol de Rumina bajo el que quedó la cuna de Rómulo y Remo. Cáncer es el signo que cuida y alimenta, y pocas plantas lo han simbolizado con tanta literalidad.
Hay también un eco de Géminis (21 de mayo – 20 de junio), el signo de la dualidad. La higuera es de dos mundos: hoja y fruto, brevas y higos, una flor escondida dentro del propio fruto, un árbol que necesita una avispa para dar higos. Y su perfume, hecho a la vez de verde y de leche, de fruto y de hoja, es justamente la nota de los gemelos. Donde Cáncer nutre, Géminis juega con las dos caras.
Perfil olfativo
- Familia: Frutal verde
- Facetas: Lechosa, verde, amaderada y dulce; hoja áspera calentada por el sol, savia blanca, coco y madera seca
- Moléculas principales: Estemona, gamma-octalactona, cumarina, psoraleno (en la hoja natural)
- Posición en la pirámide: Corazón (con chispa verde en la salida)
- Obtención: Absoluto de hoja por extracción con disolventes; la mayoría de las notas son reconstrucciones
- Origen: Mediterráneo y Asia occidental; su cultivo se remonta a hace 11.400 años
- Dato clave: Premier Figuier (1994) y Philosykos (1996), ambos de Olivia Giacobetti, fijaron el estilo moderno