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Nota amaderada

Sándalo

Cremoso, lechoso, cálido y suave. La madera más tradicionalmente femenina: la que abraza a las demás notas en lugar de imponerse sobre ellas.

Una madera que huele a leche tibia

El sándalo no huele a bosque ni a lápiz. Huele a madera pulida por las manos: cremoso, dulce, ligeramente lácteo, con un fondo de piel tibia. Es una de esas notas que se perciben más como una textura que como un olor, y por eso los perfumistas la usan como el terciopelo sobre el que se apoyan las flores.

La mayor parte de lo que llamamos «sándalo» en perfumería viene del sándalo blanco (Santalum album), un árbol pequeño y de crecimiento lento, originario del sur de la India. Su madera dura, el duramen del tronco y de las raíces, es la que guarda el aceite.

Un árbol que vive de sus vecinos

El sándalo es un hemiparásito: sus raíces se enganchan a las de otras plantas cercanas para tomar agua y nutrientes. Por eso es tan difícil de cultivar y por eso las plantaciones modernas siembran junto a él árboles «acompañantes».

Y hay otra cosa: el árbol tarda décadas en formar el duramen aromático. Un sándalo joven casi no huele; hay que esperar muchos años antes de que su madera valga algo. En los últimos tiempos el sándalo blanco silvestre ha sufrido tanta tala, legal e ilegal, que figura como especie amenazada en la lista roja de la UICN.

Mysore, la madera de los maharajás

Durante siglos el mejor sándalo del mundo salió de la región de Mysore, en el actual estado de Karnataka. La madera se consideraba un bien del soberano y su comercio estuvo controlado durante generaciones; incluso hoy, cortar un sándalo en esa región está sometido a normas estrictas.

En 1916, según cuenta la historia de la empresa estatal, el maharajá de Mysore impulsó una fábrica de aceite de sándalo cuando la Primera Guerra Mundial dejó sin salida a la madera que se exportaba a Europa. Aquella fábrica produjo el famoso jabón de sándalo de Mysore, que sigue vendiéndose en la India más de un siglo después.

Del sánscrito a tu piel

La palabra «sándalo» llega, a través del árabe y del latín medieval, del sánscrito candana. En el hinduismo y en el budismo, la pasta de sándalo se frota sobre las estatuas de los dioses y se usa para marcar la frente (tilaka); la madera se quema como incienso en templos y ceremonias porque se le atribuye un efecto fresco y calmante.

Hubo otras rutas. En las islas de Hawái, el comercio del sándalo hacia China fue un negocio enorme entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, y dejó los bosques de iliahi muy mermados. Hoy se cultivan plantaciones de sándalo en Australia, y también se destila el sándalo de Nueva Caledonia, de Australia Occidental y de otros orígenes; cada uno huele distinto del de Mysore, menos cremoso y más seco.

Cómo se obtiene

El aceite se extrae por destilación al vapor de la madera triturada en polvo o en virutas, un proceso largo que dura muchas horas. El rendimiento es modesto: es un aceite valioso por el tiempo que cuesta el árbol, más que por la cantidad que se saca de él.

Santaloles: la molécula

El aroma del sándalo de Mysore se debe sobre todo a los santaloles (alfa y beta), alcoholes que suponen la mayor parte del aceite. Son los que dan esa sensación cremosa, suave y casi láctea, y los que más se buscan al juzgar la calidad de un aceite.

Como el sándalo auténtico es escaso y caro, la perfumería moderna recurre a moléculas de síntesis que lo evocan, con nombres de catálogo como Sandalore o Javanol. Muchos perfumes de hoy llevan un sándalo «reconstruido» que es más estable, más barato y más sostenible.

Cómo lo usan los perfumistas

El sándalo es el gran armonizador. Redondea la rosa (el acorde rosa-sándalo es un clásico), suaviza el jazmín, abriga a la vainilla y al ámbar y sirve de puente entre las notas florales y las amaderadas. Como es tan persistente, también funciona como fijador natural en la base.

Perfumes famosos

Bois des Îles (Chanel, 1926), de Ernest Beaux, es una de las composiciones clásicas de la casa en las que el sándalo ocupa el centro de la escena.

Samsara (Guerlain, 1989), de Jean-Paul Guerlain, combina el sándalo de Mysore con el jazmín en una de las firmas más reconocibles de la casa.

Santal 33 (Le Labo, 2011), de Frank Voelkl, llevó el sándalo a una versión seca, ahumada y casi unisex, con cedro y cuero; además de un perfume, fue un fenómeno.

L’Air du Temps (Nina Ricci, 1948), de Francis Fabron, lleva sándalo de Mysore en la base junto a las flores.

La madera de la Luna: Cáncer y Tauro

Una advertencia: los herbarios clásicos europeos no hablan del sándalo con la profusión con la que hablan de otras plantas, así que esta es una lectura simbólica, no una tradición antigua. En las listas modernas de correspondencias, el sándalo se asocia a la Luna, el astro del agua, la calma y la protección, una asociación que encaja con su uso ritual como madera «refrescante» en la India.

La Luna rige Cáncer (21 de junio – 22 de julio), el signo del hogar y del abrazo, el que más se parece a un olor que envuelve. Y la Luna está en su «exaltación» en Tauro (20 de abril – 20 de mayo), el signo de los sentidos y de lo suave al tacto. Si el sándalo fuera una persona, sería una de esas que te hacen sentir en casa.

Perfil olfativo

  • Familia: Amaderada
  • Facetas: Cremosa, lechosa, cálida, suave, ligeramente dulce y balsámica
  • Moléculas principales: Alfa y beta santalol
  • Posición en la pirámide: Fondo
  • Tenacidad: Muy alta
  • Obtención: Destilación al vapor del duramen de Santalum album; versiones sintéticas muy extendidas
  • Origen: India (Mysore); también Australia, Nueva Caledonia y otros
  • Dato clave: El árbol tarda décadas en formar su madera aromática

Reseñas con sándalo

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