Una resina que huele a templo y a postre
El benjuí es una resina: la savia endurecida de ciertos árboles del sureste asiático, que se recoge en forma de lágrimas translúcidas, de color crema y ámbar. Huele a vainilla tibia, a caramelo, a bálsamo y a un humo muy suave, a medio camino entre una iglesia y una pastelería. Es un olor a la vez sagrado y goloso, y esa doble cara es toda su gracia.
Es uno de los tres pilares del acorde deámbar, junto con el labdanum y lavainilla, y su historia atraviesa el comercio de especias, la liturgia, la farmacia y hasta la química del petróleo.
El incienso de Java
La palabra viene del árabe lubān jāwī, «incienso de Java». Los comerciantes árabes llevaban la resina desde el Sudeste Asiático por las rutas de las especias, y el nombre fue cambiando por el camino: el latín medieval lo transformó enbenjui y luego en benzoe; el francés lo convirtió en benjoin a mediados del siglo XVI; el español quedó conbenjuí, y el inglés con benzoin.
En la India se la llama loban o sambrani. «Loban» es, de hecho, una palabra árabe para las resinas de tipo incienso. No debe confundirse con el estoraque, otro bálsamo distinto, ni con el compuesto químico llamado también benzoína.
Dos árboles, dos benjuíes
El benjuí de Siam viene deStyrax tonkinensis, un árbol de Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Su aroma es dulce, vainillado, balsámico y empolvado, «refinado y cremoso», y es el favorito de la alta perfumería. El benjuí de Sumatra viene deStyrax benzoin y especies cercanas, y huele a algo más rústico: dulce, especiado, balsámico, con matices de almendra o de estoraque.
La diferencia química es sutil pero real: el de Sumatra contiene además ácido cinámico (el de lacanela), que el de Siam no tiene.
Cómo se cosecha
Los recolectores suben a los árboles, que pueden llegar a unos 14 metros, y sangran la corteza con cortes. La savia brota, se endurece y se recoge en forma de «lágrimas». Se empieza a sangrar el árbol cuando tiene unos seis años. En Laos, aldeas enteras viven de esta resina, y algunos productores han empezado a cultivar el Styrax junto al arroz de montaña, replantando los árboles en ciclos de 16 a 18 años.
Templos, iglesias y un papel que se quema
El benjuí se ha quemado como incienso durante siglos: en los templos budistas de Laos y Tailandia, en las tradiciones hindúes de Sumatra y Java, en los inciensos japoneses, chinos e indios, en el bakhoor de la península arábiga. Los mercaderes árabes lo llevaron a Europa, donde pasó a formar parte del incienso de las iglesias, mezclado con olíbano y mirra.
Hay una versión doméstica famosa: el Papier d’Arménie. En 1885, Auguste Ponsot, junto con el farmacéutico Henri Rivier, empezó a fabricar en Montrouge, cerca de París, tiras de papel secante empapadas en benjuí disuelto en alcohol. Ponsot se había enterado de que los hogares armenios quemaban plantas del género Styrax como perfume. Se pliega una tira en acordeón, se enciende, se sopla, y el papel humea con un olor a vainilla. Durante años se vendió como desinfectante, aunque en realidad no desinfecta. Hoy la empresa sigue en Montrouge.
Y en las farmacias, el benjuí disuelto en alcohol se llamabálsamo del fraile (Friar’s balsam), un remedio tradicional para las vías respiratorias y la piel; también se usó como adhesivo en apósitos.
Ácido benzoico y benceno: de la resina al petróleo
La química nació en parte del benjuí. Si se calienta la resina, se sublima un polvo blanco: el ácido benzoico. Su destilación seca la describió por primera vez Nostradamus en 1556, y luego Alexius Pedemontanus (1560) y Blaise de Vigenère (1596). El ácido tomó su nombre de la resina, que fue durante mucho tiempo su única fuente. En 1832, Liebig y Wöhler estudiaron su composición, y en 1875 se descubrió que mata hongos, lo que explica por qué conserva ciertas frutas, como las moras árticas.
La cadena de nombres no termina ahí. Al ácido benzoico, que se obtenía por sublimación, se le llamaba «flores de benjuí». En 1833, Eilhard Mitscherlich destiló ese ácido con cal y obtuvo un hidrocarburo, al que llamó benzin, nombre que luego cambió a benzol y que hoy conocemos comobenceno, base de buena parte de la industria química. Es decir: la palabra «benceno» viene de una resina que huele a vainilla.
El olor del benjuí viene de una mezcla de ácido benzoico y sus ésteres, ácido cinámico y sus ésteres y vainillina, la molécula de la vainilla. Contiene decenas de componentes menores, lo que explica que sea tan difícil de imitar. Los ácidos son también la razón de su carácter conservante y fijador.
Cómo lo usan los perfumistas
El benjuí es una nota de fondo, y sobre todo unfijador: sus moléculas pesadas se evaporan despacio y retienen a las demás, de modo que el perfume dura más sobre la piel. Se usa en polvo, como resinoide (una extracción con disolventes), como aceite o como absoluto balsámico; en bruto puede ser quebradizo o pegajoso como la melaza, y se disuelve en un diluyente.
Suaviza y «redondea»: une ingredientes dispares y evita que las notas agudas queden en el aire. Es la base de los acordes ámbar, con labdanum; refuerza los polvos de heliotropo, iris y violeta; y en los gourmand aporta un carácter de caramelo y de vainilla comestible. Funciona también con especias y con maderas como el cedro o el sándalo.
Los grandes perfumes de benjuí
Prada Candy (2011), de Daniela Andrier, es el gran perfume de benjuí del siglo XXI: un caramelo dorado y ahumado con almizcles blancos y un fondo de miel. Se comenta que lleva una dosis de benjuí altísima, en torno al 12 % frente al 3–4 % habitual, aunque es un rumor. Andrier ya había explorado el material en No 9 Benjoin(Prada Exclusive, 2007).
Bois d’Arménie (Guerlain) evoca el famoso papel y es un perfume de benjuí e incienso, y Benjoin Bohème (Diptyque) reúne benjuí de Siam, pachulí y labdanum.
Y aparece, como pilar silencioso, en muchos ámbares orientales y de nicho, como Ambre Sultan (Serge Lutens, 1993), en los que la resina cálida es la que da ese brillo dorado.
La resina del Sol: Leo y Libra
Una aclaración honesta: el benjuí no tiene una asignación astrológica antigua clara. Las listas modernas se contradicen. El libro de Scott Cunningham sobre hierbas mágicas (1985) lo asigna alSol, y otras listas, a Venus. No es una doctrina clásica, sino una tradición reciente.
La atribución solar tiene su lógica: el benjuí fue durante siglos el «incienso de Java», un sucedáneo del olíbano en el incienso, y el olíbano sí pertenece al Sol en las listas tradicionales. El Sol rigeLeo (23 de julio – 22 de agosto), y el benjuí es leonino en el mejor sentido: una resina dorada, cálida y ceremonial, hecha para quemarse en un altar.
Hay también un eco de Libra (23 de septiembre – 22 de octubre), el signo de Venus, por esa dulzura que une lo sagrado y lo sensual, y por su papel de armonizador: el benjuí es la nota que hace que las otras suenen bien juntas. Donde Leo ilumina, Libra concilia.
Perfil olfativo
- Familia: Ambarada / balsámica
- Facetas: Dulce, balsámica, vainillada y empolvada; caramelo, almendra y un humo suave de incienso
- Componentes principales: Ácido benzoico y cinámico (y sus ésteres), vainillina
- Posición en la pirámide: Fondo
- Tenacidad: Muy alta; actúa como fijador
- Obtención: Resina de Styrax; se usa en polvo, resinoide, aceite o absoluto
- Origen: Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam (Siam); Sumatra
- Origen del nombre: Del árabe lubān jāwī, «incienso de Java»; de él salieron también «benzoico» y «benceno»